| La "PASIÓN" | |
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| Cuando la noche callada cierra ventanas y puertas, y las calles silenciosas de tristes sombras se llenan; cuando ya la blanca luna, en mitad de su carrera, pálidas luces derrama sobre el poblado y la vega, óyese un canto piadoso que claramente revela la fe y la piedad cristianas de más venturosas épocas. Ese canto secular que, entre armonías severas, nos recuerda con sus giros las tonadas arabescas, es el canto que en las calles todas las noches resuena en los días de Pasión, narrando de Dios las penas. Cuatro artistas embozados que tosen y carraspean y que se agrupan en círculo para juntar sus cabezas, son los que cantan de antiguo "La Pasión" de puerta en puerta, a oscuras y sin papel, dirigiéndose por señas. El que lleva la batuta, formando acorde, solfea cuatro notas por lo bajo: y tomada ya la cuerda y cada cual en su sitio, de este modo se empieza: |
"Jueves Santo. De mañana, antes de salir el sol, iba el Rey de las Almas contemplando su Pasión con la reina soberana." Tras esta primera estrofa sigue una pausa ligera; y la luz de una ventana, la tos que sonó en la reja o el postigo que se abre, a los cantores alientan, los cuales, más animosos, prosiguen de esta manera: "Por ventanas y balcones mucha gente se asomaba, al tropel de los sayones. ¡Qué muera Jesús – clamaban -, en medio de dos ladrones!" Como los días son pocos y numerosas las puertas donde "La Pasión" se canta, los artistas se dan cuenta de que las fuerzas se gastan y las gargantas se secan, y,tras una libación, la última copla resuena, dejando sumida el alma en dulce y santa tristeza: "Viernes Santo,¡qué dolor!, fue Cristo crucificado, alma mía, por tu amor, allá en el monte Calvario, por salvar al pecador. J.MONTAÑES |
("EL CONQUISTADOR". Semanario tradicionalista oriolano, Nº35, 27 de Marzo de 1.915).